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La pluma del naturalista

En este espacio te queremos compartir notas interesantes acerca de múltiples temas relacionados a la biodiversidad mexicana, así como entretenidos relatos, anécdotas, reflexiones y observaciones que hemos realizado durante nuestras salidas a campo.

Una de las preguntas más frecuentes cuando se conocen dos observadores de aves o “pajareros” (como se les llama más coloquialmente en la actualidad) es: ¿cómo empezó tu gusto por la observación de aves?Las respuestas suelen ser muy variadas y es muy interesante saber el origen que los llevó a volverse apasionados de este pasatiempo, pues ayuda a entender qué es lo que les causa placer al realizarlo y cuál es la motivación detrás de ello.


Entre las respuestas más comunes que suelo escuchar, es que las aves llegaron a sus vidas a través de su formación técnica o profesional. La mayoría de los pajareros que he conocido son biólogos (o de carreras afines a las ciencias naturales), guías de aviturismo o monitores comunitarios de aves, que, durante su formación descubrieron una fuente de trabajo y al mismo tiempo una pasión dentro de sus vidas cotidianas.


La respuesta que probablemente sigue en popularidad, es que el gusto por las aves llegó a través de la fotografía. La tecnología en los últimos tiempos ha avanzado rápidamente y ha dado paso a la creación de cámaras con una capacidad de magnificación impresionante, con muy buena calidad y a precios bastante razonables. La fotografía genera un “producto” que la gente suele sentir una gran satisfacción personal de haber obtenido, en cierto sentido, la fotografía de aves es parecido al proceso de cacería con la posibilidad de conseguir un “trofeo” en cada salida.



Otra de las respuestas que empieza a ser cada vez más común, es que comenzaron a observar aves gracias a las “pajareadas” organizadas por algún amigo o por clubes o grupos que promueven la actividad en sus localidades. En estos casos suele ser un ave en particular lo que más les impactó y motivó para continuar con la actividad por su cuenta. A muchas personas les provoca un auténtico shock el darse cuenta que a su alrededor existe una gran variedad de aves, que siempre estuvieron ahí pero que antes no habían notado, lo que deriva en una sensación poderosa de querer redescubrir el mundo que les rodea.


También existen otras personas a quienes la observación de aves les brindó un refugio para desconectarse de eventos abrumadores que a veces se experimentan en esta vida y especialmente en esta pandemia. Al observar aves necesitamos concentrarnos con todos nuestros sentidos, por lo que mantenemos al cerebro ocupado, olvidando momentáneamente muchos de los problemas o situaciones desafortunadas que podemos estar viviendo.


Son muchas las historias que han llevado a los pajareros a convertirse en pajareros, y definitivamente tiene mucho que ver con la manera en que cada uno desarrolla la actividad. Muchos comienzan a utilizar plataformas de ciencia participativa como Naturalista o aVerAves (eBird), esta última particularmente es la más popular y especializada para la actividad, y es que existen razones sobradas para ello.


El Laboratorio de Ornitología de Cornell ha hecho un impresionante trabajo al crear y manejar esta plataforma, la cual se basa en la idea de que cada pajarero tiene vivencias y conocimientos únicos que puede aportar al resto de la comunidad, y ellos brindan el espacio para compilar toda esa información y hacerla accesible a todo público. Es así, que es de utilidad para investigadores, manejadores de recursos naturales, autoridades, educadores ambientales, estudiantes, tomadores de decisiones y un sinfín de público, con la posibilidad de que se traduzca en acciones para la conservación de las aves.



Los beneficios que esta plataforma brinda al usuario son diversos, ya que elabora automáticamente estadísticas personales, es posible consultar registros propios y de otros usuarios, puede ayudar a localizar lugares interesantes para planear salidas y también es posible consultar videos, fotografías, audios, etc. Entre sus tantas herramientas, hay una llamada “100 más altos” que genera un ranking de los usuarios de acuerdo al número de especies o listas que ha ingresado para una determinada región, en un periodo de tiempo determinado. Esta herramienta fue creada con la intención de incentivar a los pajareros a salir más a observar aves y divertirse. Es precisamente del impacto de esta herramienta de la cual quiero hablar un poco más.


Hay muchos pajareros que le han dado una gran importancia al ranking, considerando que el “mejor observador de aves” es aquel que más especies tiene registradas en su lista vitalicia o para una determinada región. Es por ello, que muchos se esfuerzan para encabezar este ranking, incluso se ha sabido de algunos que han realizado acciones que van en contra de la ética con tal de lograr su objetivo, y ustedes se preguntarán ¿qué se gana con esto? ¿acaso otorgan algún premio en especie? ¿o tal vez un jugoso monto en efectivo? La respuesta es: no, lo único que se gana con ello es el reconocimiento de la comunidad pajarera, o al menos entre aquellos que también lo consideran como indicador de ser “el mejor observador de aves” y es que también hay quienes piensan que esto no es así.


Entonces surge la pregunta ¿qué se necesita para ser el mejor observador de aves? Esto resulta un tanto complicado para responder, pues primero habría que definir lo que es un buen observador de aves. Aunque el concepto es claramente subjetivo, en mi opinión, el enfoque más adecuado se deriva de la manera en que se desarrolla la actividad y el impacto que resulta de ello. Con este enfoque, un buen observador de aves sería aquel que procura no realizar ninguna acción que pueda tener consecuencias negativas en las aves o en el hábitat del cual dependen, un ejemplo sería no molestarlas cuando se encuentran en sus nidos o provocar incendios que acaben con su hábitat. Es más, un buen pajarero procura realizar acciones que puedan tener un impacto positivo, como mantener a sus gatos dentro de casa para que no depreden aves (ésta es la causa número uno en muertes de aves en América del Norte) o plantar especies nativas que puedan proveer de comida o refugio a las aves. De acuerdo a esta óptica, para ser un buen pajarero no tiene nada que ver cuántas especies haya en su lista, ya que esto último depende más del tiempo y recursos disponibles que tenga cada persona para poder destinarlo a la actividad.



Por otro lado, existen grupos comunitarios, principalmente en zonas rurales, que han sido creados o apoyados por diversas iniciativas para poder llevar a cabo el monitoreo de aves con la finalidad de generar información útil para la toma de decisiones en el uso y conservación de los recursos naturales, cosa que definitivamente tiene un impacto positivo para las aves. La mayoría de las veces, los monitores comunitarios de aves realizan estas actividades más por voluntad propia que por el pago económico, que suele ser simbólico o inexistente. Para este tipo de proyectos, se suele considerar el ingreso de la información en aVerAves para que sea pública y de utilidad para todos, y con frecuencia se crea una sola cuenta para todo el grupo, debido a que muchas personas de zonas rurales tienen limitaciones en acceso y uso de tecnología. Siendo el motor principal el gusto por la naturaleza y la generación de conocimiento, definitivamente el ranking puede servir como una gran motivación, por representar una medida del aporte que realizan a la plataforma como grupo.


Ciertamente es injusto poner a competir a individuos con grupos, y es por ello que las políticas de la plataforma dictan que las cuentas grupales no pueden estar en el ranking, por lo que deben desactivar esta función. Ahora, lo que yo me pregunto es ¿para qué sirve verdaderamente el ranking? ¿no debería ser mejor incentivar a estos grupos cuya motivación es verdaderamente aportar al conocimiento? Además, como usuarios individuales de la plataforma ¿no tenemos el criterio suficiente para obviar la posición real de un individuo respecto a la de un grupo? ¿no podríamos hacer ese mínimo sacrificio con tal de motivar a este tipo de esfuerzos que probablemente aportan más al conocimiento que nosotros como individuos? Es por eso que cuando conozco a personas que sienten descontento con la situación actual me dejan reflexionando acerca de lo que los motiva a observar aves, o al menos a usar aVerAves.


Sea cual sea la razón que nos llevó a observar aves, es importante darnos un momento para reflexionar acerca de nuestra motivación y las acciones que derivan de ello. Puede que no nos demos cuenta que en realidad estamos dañando o no estemos haciendo lo suficiente para cuidar lo que pretendemos amar, y aunque esto resulte doloroso en un principio, puede servir como punto de partida para cambiar la dirección de nuestro camino hacia uno más positivo y esperanzador.



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